Liberar espacio en disco

simon

Tengo muchos defectos, y éste es uno de los que, para la gente, debería ser el más avergonzante. Es simplemente que algunas cosas, no las sé.

La multitud intenta que mis respuestas del exámen sean textuales a los apuntes.

El don de la memoria no me tocó.  No tengo la capacidad de asociar una cara con un nombre. No soy buena recordando fechas ni sucesos históricos. Me basta con entender algunas cuestiones sin necesidad de utilizar las palabras adecuadas para explicarlas. Recorro la ciudad de punta a punta y no me acuerdo las calles, ni los nombres de las autopistas, ni sus direcciones. Miro películas pero no sé los nombres de los actores. Mucho menos su director. No sé hacer cuentas matemáticas con velocidad. Leo libros aunque después me olvide de que se tratan. Y así la lista sería infinita.

Es que prefiero utilizar la memoria RAM de mi cerebro para recordar asuntos mucho más profundos que aquellos que puedan reemplazarse por una calculadora, un GPS o una enciclopedia virtual.

Me alcanza con acordarme de lo importante.

Y lo importante para mi es la idea general de una historia.

La moraleja de los cuentos.

O el procedimiento para llegar al resultado.

Todos tomamos diferentes caminos para lograr algo. Y lo inteligente es llegar a eso, independientemente de los recursos disponibles.

Por eso en mi juego de estrategia vale hacer trampa, vale buscar ayuda afuera, vale hacer pactos con el enemigo, vale copiar, vale ser fiel, vale espiar, vale mentir, vale aprender, vale ignorar, vale ser bueno, vale saber y vale no saber.

Todo vale. Siempre y cuando, eso te lleve a conquistar.

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