
Cuando uno escucha a los famosos quejarse sobre lo tedioso que les resulta pertenecer al mundillo mediático, firmar autógrafos, ser reconocidos, fotografiados, estar en boca de la gente y demás, automáticamente piensa que son pedantes, renegados y mentirosos.
Sin embargo… en estos tiempos modernos que corren y gracias a Facebook Almighty, los amigos de los amigos de mis amigos, mis jefes del trabajo, la señora que limpia en casa, la maestra de cuarto grado, la mamá de mi mejor amiga, el novio de mi prima, mi médico pediatra, mis ex novios, los RRPP de los boliches, el chofer del móvil de la radio, el network de la BBC, y hasta Jamiroquai, saben más de mi vida que mi propio padre.
Porque papá se resiste a crearse una cuenta en Facebook.
Este sistema se volvió incontrolable. Y no te deja otra opción que pertenecer, y resignarte a perder tu privacidad por completo.
O ignorar los comentarios sobre tu persona, en tus propias fotos, que te sacó alguien en algún momento en el que no te diste ni cuenta, que ahora es dueño de tu imagen (hayas salido bien o mal) y se disponga a clasificarte con tu nombre y apellido como si fueras un folio más en un fichero archivador de un consultorio virtual.
Estés o no, te guste o no, nadie resiste a un tag.
Por eso es preferible pertenecer a la comunidad, por lo menos para supervisar lo que trasciende, y si el don de la creatividad te acompaña, poder desmentirlo, maquillarlo, o vengarte.
21 Julio 2009 a las 1:49 PM
Noe,
Podrías escribir algo acerca de la lluvia?