
Algo anda mal en mi cumpleaños. Primero porque esta vez es diferente a todas las otras. Todos mis otros 24 cumpleaños siempre se presentían una semana antes, cuando me veía sitiada por un mal humor excepcional.
Y no porque me preocupe la vejez, sino porque aprovechando que el 29 de mayo es el único día al año en que me envuelve el protagonismo merecido sin siquiera proponérmelo, suelo anticiparme y temer que la gente se olvide de saludarme, o asustarme por la simple idea de que el resto tome este día como uno más del calendario.
Y si. Para qué nos vamos a mentir si la parte que nos gusta a todos de cumplir años es la misma.
Cuando llamamos la atención fácilmente, cuando el teléfono suena sin parar, cuando los mensajes de texto por fin dicen algo influyente, y cuando los besos en el cachete son mas apretujados que de costumbre.
Pero curiosamente este año la semana de mal humor nunca apareció. Y eso que ya tenía todos los conceptos en mi cabeza (recopilados de los años anteriores) para escribir sobre mi típico genio alterado pre-aniversario de nacimiento. Hasta pensaba relacionarlo con mi signo del zodíaco, y su bipolaridad geminiana.
Ahora no sé de qué escribir porque este cumpleaños me agarra demasiado ocupada. Demasiado ocupada en estar bien, que ya no me importa tanto que me saluden. Ni escribir sobre el mal humor.
Demasiado ocupada en aprender a hacer una torta (!) por más que termine comiéndola sola, o que directamente no llegue a terminarla porque le pase demasiadas veces la cuchara a la preparación antes de llevarla al molde.
O capaz que también estoy demasiado ocupada en ordenar todas mis canciones favoritas en una playlist, para que suenen durante todo el dia en el ipod.
O concentrada en disfrutar. Simplemente.
Ya que no tomo alcohol brindemos con 7up free.
For a happy birthday, warrior girl.
Escrito por Noe 
Escrito por Noe 
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